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David Otero, en Concierto

9 noviembre
 

Desde que saliera en enero del año pasado su disco homónimo y arrancará su gira de presentación, David Otero no ha parado ni un momento. Aprovechando su estado de gracia, el prolífico artista madrileño vuelve con “1980” (Sony Music), un disco lleno de hits que le definen tanto en el fondo como en la forma.

 

David Otero

Presenta su nuevo disco “1980”

No por casualidad, el disco lleva por título su año de nacimiento. Y es que, en “1980”, David ha hecho un viaje en el tiempo para rebuscar entre los sonidos de los ochenta y de su infancia y envolver sus canciones con esa atmósfera colorista y divertida.

Para este viaje David se ha acompañado de Tato Latorre, su productor de confianza (Maldita Nerea, Efecto Pasillo, Funambulista) con el que ha co-producido el disco. Seguro de si mismo, David afirma: “Al empezar la grabación, nos dijimos: ¿Por qué no empezar la casa por el tejado? Primero los sintes y después las guitarras. Es así como lo veo”. Y parece que lo han conseguido, ya que solo hace falta escuchar los primeros acordes de Jardín de Flores, el primer adelanto, para que vengan a la retina la imaginería de los Goonies, Regreso al Futuro y, la más actual pero igual de ochentera, Stranger Things.

De hecho, Jardín de Flores aparece mostrando la faceta más bailable del cantante, con un ritmo funk y disco que lleva directo a la pista de baile. El videoclip que lo acompaña sigue la misma dirección invitándonos a todos a bailar emulando un casting de bailarines, cantantes y artistas con constantes guiños a Flashdance, Dirty Dancing o Cazafantasmas. Si bien no es un terreno desconocido para Otero, nunca lo había llevado hasta este nivel de sintetizadores y bolas de baile.

 

 

 

Pero además, del pop lumínico y los ritmos bailables, 1980 también tiene hueco para las canciones más bonitas e introspectivas, dejando ver a un prolífico e inspirado Otero que revisa su vida y su etapa vital y escribe un nuevo capítulo. Así en, Precipicio al Mar, probablemente el momento mas emotivo del disco, le habla a su hija de 11 de años y se revisa como padre de familia, tocando temas con los que se sentirán identificados muchos de los seguidores que han crecido con él desde su etapa como guitarrista y compositor en el Canto del Loco. En esta dirección caminan canciones como Manuscrito, Como ya no estás o No te voy a olvidar aportándole una profundidad inaudita y mostrando la faceta más madura del cantante.

En este capítulo cabe mencionar la colaboración de Rozalén con quien, en un terreno intermedio entre la música disco, el pop de Otero y la lírica de la cantante, componen y cantan la canción Baile, uno de los momentos estelares del disco.

Con 1980, Otero pone en valor su gran versatilidad musical y su ojo para la tendencia. Es el equilibrio perfecto entre los sonidos revival y el pop moderno y, que reafirma a David como compositor de canciones. Un disco, compuesto entre Madrid, Portugal y Marruecos y que viaja de una manera positiva y madura desde 1980 hasta nuestros días.

  • Anticipada Web: 20.00 €
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