“- Desde que comencé a pintar, me fascinó la magia de los efectos visuales que el estilo impresionista logra transmitir, especialmente en la pintura al óleo.
A través de pequeñas pinceladas de colores, ya sean vibrantes o sutiles, nacen superficies difusas compuestas por fragmentos aparentemente desconectados que, al unirse, forman un todo coherente. Cada color cobra significado en relación con los que lo rodean, y juntos adquieren una fuerza y una esencia propias. Es esta unión la que reemplaza al dibujo y a la descripción formal de la imagen, ofreciendo una expresividad única. Así, un momento del pasado se transforma en una pura impresión de luz y color”.

